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Los gobiernos y los políticos son males necesarios; ¡también es necesario interrumpir lo que  estamos haciendo, para ir al baño a vaciar nuestra vejiga! Esta  es un pasable buen ejemplo a lo que se refiere el lema de este blog;

AMO A MI PATRIA… A QUIEN TEMO ES A MI GOBIERNO…”

Pero…!Cuidado!

No caigamos tampoco en la crítica ligera, inconducente… ¡No hubiese yo querido estar en los zapatos del Presidente Truman… cuando después de oír a todos sus asesores (incluidos los mentirosos, interesados, o  de espíritu pequeño y mezquino) debió tomar -en soledad- esa decisión : ¿usar o no usar esas dos armas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki?

Todos los gobiernos son humanos y como tales son falibles, ¡todos cometemos errores! – Los errores no me asustan, es el método más viejo de aprender si no los escondemos bajo la alfombra y los usamos bien  (intento y error)

¡Hasta la institución humana más vieja que conozco (La Iglesia Católica) que por miles de años ha sostenido “la infalibilidad Papal”  ha dado un paso gigantesco para aprender y limitar a su gobierno; me refiero a cuando el Papa Polaco pidió Perdón al mundo por las atrocidades cometidas por La Inquisición.

Al re-leer el artículo de abajo me, pregunto: ¿es esta una crítica al Presidente Truman y a su decisión? –  ¡No lo entiendo así! – Es una crítica a todo el uso posterior basado en aquellos hechos. – Usted, yo y la gente común, tenemos muy pocas chances de vernos involucrados en dilemas como los vividos por Truman y Kennedy; pero SI –(si nos da la gana)- de participar en aprender. a elegir mejor y/o limitar a nuestros gobiernos.  –  Pero ¿aprender?… ¿Que podemos aprender nosotros… a nuestro nivel, cuando a la historia la escriben los triunfadores! – Si eso es verdad… ¿o mas bien, ERA verdad?

Fíjense: Debieron pasar 500 años para que La Iglesia Católica diera ese gran paso a la modernidad,… pero pasaron muchísimos menos para que reaccione a graves escándalos modernos como la ostentación de riqueza, el banco Ambrosiano o la pedofilia… el Papa Alemán saltó como un fusible divino, y el Conclave en menos de tres días, (como sacado de la  galera de un mago), ¡ZAS! Francisco, desde el fin del mundo… apareció… Seguro no será  infalible, podrá arreglar solo parte, pero él en sí, no es lo más importante “Los Grandes Cambios Lo Son”  ¡No más infalibilidad! … No más jefe vitalicio… Si un Papa fue mal elegido, no puede, no quiere, o no sirve, se lo cambia, “!…Intento y Error…!”

¿Quieres otro ejemplo? Tal como Francisco, este también traído del frio: La Guerra de Malvinas… Ya no existe más una sola historia, (la “oficial”) hoy la gente, el pueblo tiene Internet, google, correo electrónico, cámaras digitales y amigos en todo el mundo… y entre todos desenmascaramos a los mentirosos y traidores de adentro, de afuera y de los costados, que por desgracia malos políticos hay en todos lados…

¿Cuando crees comenzó La Guerra Austral de Malvinas?  – ¿comenzó el 2 de Abril de 1982 tal como nos la cuenta la “historia oficial Argentina y Británica?  –  ¿Comenzó  con la ocupación incruenta de territorio propio?  ¡Ni una sola baja! … ocupación pre-acordada con Inglaterra y los propios  isleños que veían con agrado ser ciudadanos de algún país (Inglaterra no los trataba así, los consideraba “población implantada, ya cara de mantener para unas islas que habían perdido su valor. Por su lado Argentina los trataba con cariño no como una inver$ión!, sin reparar en gastos.  – O –  ¿Comenzó el 2 de Mayo con la orden de ataque al Crucero General Belgrano? ¡Esa orden causó  más de mil muertos como desmentirán los propios Ingleses cuando levanten el secreto a las cifras oficiales y toda la documentación decretada por el gobierno de su Magestad. Esa orden criminal, la dio La Primer Ministro Ingles, como un desesperado intento en salvar su carrera política que se hundía “como el peor Gobierno de La Historia del Reino Unido” Orden tomada en absoluta soledad contra toda opinión; La del Parlamento (oposición y sus propios partidarios), contra la de su mejor aliado (USA) y aun desde el punto de vista militar fue tan absurda y criminal que el capitán del submarino atómico la hizo repetir tres veces. ¿Quieren que hunda al Crucero General Belgrano, fuera del área de guerra, y en rumbo de retirada? “SI hunda al Belgrano” … “SI HUNDA AL BELGRANO”… “SI, AFIRMATIVO HUNDA AL BELGRANO  – Que yo sepa ningún comandante en guerra, debe pedir autorización para defenderse o atacar, si esta en guerra!  –  Esa orden fue como asesinar por la espalda a un parlamentario con bandera blanca, en retirada… solo allí comenzó la guerra… El cumplimiento de esa repugno a un buen guerrero profesional, que como todos los militares están educados y entrenados, para cumplir ordenes sin discutirlas” La traición fue política como hoy lo han denunciado los propios ingleses en el funeral de Margaret Thatcher.

Hoy tenemos comunicaciones instantáneas a nivel planetario, y lo mejor de todo gratis, no dependientes de selectores oficiales, ni censores (propios o ajenos. Cada uno de nosotros puede construir (a su responsabilidad) su propio castillo de naipes, y si es bien intencionado será mejor que cualquier historia oficial.

Te robo unos instantes más antes de dejarte leer la nota de abajo

Comparemos al cambio de la Iglesia Católica (500 años) con Inglaterra actual, solo 90 años de los que ya han pasado 31.

El Gobierno de su Majestad, decreto el archivo secreto por 90 años de toda la documentación sobre la guerra de Malvinas. Lo no impide a “Sir Lawrence Freedman escribiese sus libros sobre “La Historia Oficial De La Guerra Austral 1982” (pueden ver esos libros en Amazon, siguiendo este link http://www.amazon.com/s/ref=nb_sb_noss_2?url=search-alias%3Dstripbooks&field-keywords=The+official+History+of+the+Falklands) pero si eres inquieto, un poco rebelde a dejarte manejar, si sigues investigando en Amazon encontraras otra historia “Oficial” del gobierno de un pseudo paisito de 2000 isleños que critican desconformes por la insuficiente parcialidad de la anterior historia “oficial”  –  Yo no he considerado útil en absoluto gastar U$A 104.05 para leer propaganda oficial de un “profesor con titulo nobiliario” siguiendo la necesidad de salvar al menos algo del prestigio nacional Ingles. Especialmente cuando tengo mucha mejor, veraz y mas imparcial información gratis, al alcance de mis dedos (mi laptop) y conste me refiero a fuentes serias, espontaneas no censuradas de los propios ingleses; tal como las críticas hechas a “la peor Leader de Guerra de toda la historia del reino unido”  tal las critica hechas públicas por la oposición y los medios de difusión incluida la BBC de Londres, con motivo del sepelio de Margaret Thatcher, donde se pretendió torcer la historia oficialmente llevando a su sepelio 800 militares para rendirle “homenaje” a su memoria. Quien dese conocer (gratis, sin pedirle permiso a los ingleses e ignorando sus 90 años de secreto (El equivalente al “Índex” con que la Iglesia Católica amenazaba con las llamas del infierno a quien leyese  los libros allí incluidos por orden papal) On Line, ahora, y gratis está plagado con testimonios argentinos y británicos hechas espontáneamente. Si un contendiente (de cualquier guerra) alaba a su enemigo yo le creo mucho más que si se lo acusa de atrocidades, o se alaba a si mismo; pero ¡cuidado! Aun en esos casos no los descarto a la ligera, trato de buscar más publicaciones sobre el mismo hecho. El gran reto que nos desafía hoy Internet es la sobreabundancia de información, no hay una censura y también los mezquinos, mentirosos, criminales de guerra, y mezquinos traidores a sus patrias tienen acceso a Internet. Margaret Thatcher es solo un ejemplo

The Bomb Didn’t Beat Japan… Stalin Did

by WARD WILSON  –  May 29, 2013

The U.S. use of nuclear weapons against Japan during World War II has long been a subject of emotional debate. Initially, few questioned President Truman‘s decision to NUCLEAR BOMBS 2 HIROSHIMA and NAGASHAKIdrop two atomic bombs, on Hiroshima and Nagasaki. But, in 1965, historian Gar Alperovitz argued that, although the bombs did force an immediate end to the war, Japan’s leaders had wanted to surrender anyway and likely would have done so before the American invasion planned for November 1. Their use was, therefore, unnecessary. Obviously, if the bombings weren’t necessary to win the war, then bombing Hiroshima and Nagasaki was wrong. In the 48 years since, many others have joined the fray: some echoing Alperovitz and denouncing the bombings, others rejoining hotly that the bombings were moral, necessary, and life-saving.

Both schools of thought, however, assume that the bombing of Hiroshima and Nagasaki with new, more powerful weapons did coerce Japan into surrendering on August 9. They fail to question the utility of the bombing in the first place — to ask, in essence, did it work? The orthodox view is that, yes, of course, it worked. The United States bombed Hiroshima on August 6 and Nagasaki on August 9, when the Japanese finally succumbed to the threat of further nuclear bombardment and surrendered. The support for this narrative runs deep. But there are three major problems with it, and, taken together, they significantly undermine the traditional interpretation of the Japanese surrender.

Timing

The first problem with the traditional interpretation is timing. And it is a serious problem. The traditional interpretation has a simple timeline: The U.S. Army Air Force bombs Hiroshima with a nuclear weapon on August 6, three days later they bomb Nagasaki with another, and on the next day the Japanese signal their intention to surrender.* One can hardly blame American newspapers for running headlines like: “Peace in the Pacific: Our Bomb Did It!”

When the story of Hiroshima is told in most American histories, the day of the bombing — August 6 — serves as the narrative climax. All the elements of the story point forward to that moment: the decision to build a bomb, the secret research at Los Alamos, the first impressive test, and the final culmination at Hiroshima. It is told, in other words, as a story about the Bomb. But you can’t analyze Japan’s decision to surrender objectively in the context of the story of the Bomb. Casting it as “the story of the Bomb” already presumes that the Bomb’s role is central.

Viewed from the Japanese perspective, the most important day in that second week of August wasn’t August 6 but August 9. That was the day that the Supreme Council met — for the first time in the war — to discuss unconditional surrender. The Supreme Council was a group of six top members of the government — a sort of inner cabinet — that effectively ruled Japan in 1945. Japan’s leaders had not seriously considered surrendering prior to that day. Unconditional surrender (what the Allies were demanding) was a bitter pill to swallow. The United States and Great Britain were already convening war crimes trials in Europe. What if they decided to put the emperor — who was believed to be divine — on trial? What if they got rid of the emperor and changed the form of government entirely? Even though the situation was bad in the summer of 1945, the leaders of Japan were not willing to consider giving up their traditions, their beliefs, or their way of life. Until August 9. What could have happened that caused them to so suddenly and decisively change their minds? What made them sit down to seriously discuss surrender for the first time after 14 years of war?

It could not have been Nagasaki. The bombing of Nagasaki occurred in the late morning of August 9, after the Supreme Council had already begun meeting to discuss surrender, and word of the bombing only reached Japan’s leaders in the early afternoon — after the meeting of the Supreme Council had been adjourned in deadlock and the full cabinet had been called to take up the discussion. Based on timing alone, Nagasaki can’t have been what motivated them.

Hiroshima isn’t a very good candidate either. It came 74 hours — more than three days — earlier. What kind of crisis takes three days to unfold? The hallmark of a crisis is a sense of impending disaster and the overwhelming desire to take action now. How could Japan’s leaders have felt that Hiroshima touched off a crisis and yet not meet to talk about the problem for three days?

President John F. Kennedy was sitting up in bed reading the morning papers at about 8:45 am on October 16, 1962 when McGeorge Bundy, his national security advisor, came in to inform him that the Soviet Union was secretly putting nuclear missiles in Cuba. Within two hours and forty-five minutes a special committee had been created, its members selected, contacted, brought to the White House, and were seated around the cabinet table to discuss what should be done.

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