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Monthly Archives: August 2014

 

Recibí esto desde Argentina, y lo re publico desde Chicago, sin expreso consentimiento de su autor, a quien no conozco personalmente. No he modificado en nada la nota recibida, sin embargo debo aclarar que he insertado una invitación mía, para leer el libro “Rise to Rebelión, by Jeff Shaara.

No pude contenerme a hacer esa invitación pues acabo de re-leer ese libro, leyéndolo esta vez “en paralelo” el libro describe los acontecimientos previos a la perdida de “La Joya De Sus Colonias…” (tal se lamento el propio monarca Ingles, años después…) Leer ese libro pero simultáneamente comparar esos acontecimientos políticos (1770) con nuestra actualidad (2014) es una experiencia impactante… uno puede cambiar los nombres… pero los errores, colaboradores “corruptos pero obedientes, y nada “leales” es exactamente lo mismo, hace 240 años o el presente.

Tampoco puedo contenerme de agregar otro comentario a esta nota del Dr. Enrique Guillermo Avogadro
(Abogado) Mi comentario se refiere al (genial) Juan Bautista Alberdi (Modelo de los Abogados Argentinos). JBA -en la parte de Derechos y Garantías-, además incluyó el “pecado republicano capital” lo que de ninguna manera se puede hacer… y quienes lo hagan (directamente) o consientan (indirectamente) merecen el trato de “Infames Traidores a La Patria” . Por supuesto me estoy refiriendo al articulo 29 de nuestra Constitución Nacional 1853.

¡Genio JB Alberdi”!… Con mas de un siglo de anticipación describió el peor de nuestros males: “…La Suma del Poder Publico…” … y la forma en que anularíamos todas nuestras libertades volcadas a La Constitución…

¡Como arma de reproche “excelente” … pero en la practica… ¿para que nos sirve? … ¡No existe una Corte por encima de La Corte Suprema de Justicia de una Nación Soberana… como para que poder “juzgar“ … a esos infames traidores… ¿o si?

Dr. Gastón Saint Martin. CCPM, ARDMS, RVT, MD (gsaintmartin@hotmail.com )


¿QUIEN LE TEME A CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER? (Por el Dr. Enrique Guillermo Avogadro)

“No recuerdo ningún caso en que el Generoso Monarca le retirase el nombramiento a alguien o le apretara las tuercas por motivos de corrupción. (Lease “Rise to Rebelion by Jeff Shaara) ¡Que se corrompiese cuanto quisiese pero, eso sí, que demostrase su lealtad! Ryszard Kapuscinski 

Debo recordar que he escrito infinidad de notas, como puede verse en mi blog, describiendo el terrible nivel de corrupción que el gobierno de los Kirchner tiene desde su mismo origen en la Provincia de Santa Cruz, y lo califiqué como un genocidio, tal como se define este delito de lesa humanidad en el Estatuto de Roma, que entró en vigor en 2002 y que, a partir de su firma por nuestro país, tiene aquí rango constitucional.
En efecto, su artículo 6° caracteriza como tal a los actos perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso mediante la matanza de miembros del grupo; la lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; las medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo; etc.
Sobre la base de esa definición, y visto que los directos perjudicados por la inacción del Estado frente a las necesidades básicas, garantizadas por la Constitución, pertenecen a los estratos más humildes, resulta claro que se está actuando con el propósito de eliminar individuos y comunidades enteras, sobre todo aborígenes; esos mismos que la falsa política de derechos humanos que integra el “relato” dice privilegiar. Resulta obvio que en la Argentina el Gobierno y sus integrantes está cometiendo un verdadero genocidio.
Sabía que, en los últimos once años, se han recaudado nada menos que un millón de millones de dólares, y más allá de preguntarme desde siempre dónde están, ya que nos hemos empobrecido en caminos, en puertos, en comunicaciones, en hospitales, en viviendas, en electricidad, en petróleo, en gas, en ferrocarriles, etc., pero el programa de Jorge Lanata del domingo pasado, cuando mostró qué sucede en los comedores escolares -donde los chicos lloran de hambre porque ni siquiera alcanza el pan y se carece de leche- de las provincias argentinas, consiguió revolverme el estómago.
Los montos asignados a la alimentación diaria lo dicen todo: Jujuy ($ 3,50); Chaco ($ 4,50); Misiones ($ 3,50); Catamarca ($ 4,00); Entre Ríos ($ 3,80); Buenos Aires ($ 6,30), es decir, menos de US$ 0,50 por día, y sólo cuando esos comedores funcionan, explican mi indignación. Hace unos meses, además, el mismo programa había reflejado los problemas que la desnutrición infantil provoca, en las provincias del norte, en el desarrollo cerebral de los niños afectados.
Todos hemos contemplado, impertérritos, las inexplicables mansiones y otros lujos (aviones, yates, autos de altísima gama, relojes y joyas exhuberantes) de los que disponen la Presidente, Guita-rrita Boudou, los gobernadores, los ministros, los secretarios presidenciales, los testaferros y hasta funcionarios de menor rango. Nos reímos cuando se enumeran los fabulosos sueldos que perciben los nuevos burócratas, carentes de todo mérito, que La Cámpora -tan justamente calificada como “agencia de colocaciones” por Jorge Asís- ha introducido por la ventana en las empresas y en reparticiones del Estado de toda laya.

Pero, cuando todos esos horrores se contrastan con el hambre de los chicos, con su desnutrición y su mortalidad, y vemos cuántos de nuestros conciudadanos viven en inmundas covachas y carecen de los elementos más elementales para tener una vida digna, a todos los argentinos de bien debería saltársenos la llave térmica. Pensar en el mejor destino que las montañas de dinero que se gasta en subsidiar Aerolíneas Argentinas y Fútbol para Todos, o en la publicidad de la inexistente gestión de los diferentes gobiernos, debiera motivar masivas manifestaciones de una sociedad que, lamentablemente, está inficionada por el peor virus, el “sálvese quien pueda” que hoy nos caracteriza.

Que tipos como Capitanich/Bacileff Ivanoff (Chaco), Closs (Misiones), Insfrán (Formosa), Fellner (Jujuy), Urtubey (Salta), Alperovich (Tucumán), los Zamora (Santiago del Estero), se comporten como señores feudales de las provincias más pobres de la Argentina, roben sus bienes y gasten sus magros presupuestos en flotas aéreas o en vivir con modos dignos de un maharajá, o que Scioli (Buenos Aires) se atrase en el pago a los comedores escolares para solventar sus maniáticas “ondas naranjas”, clama al cielo cuando la pantalla del televisor nos muestra cómo viven, y cómo mueren, tantos de los habitantes de sus provincias.
La vocación de los holdouts por perseguir fondos del Estado a los cuales echar mano, y tal como ya hicieron con el Congo en los 90’s, los ha llevado a efectuar una presentación ante la Justicia norteamericana aduciendo que el dinero proveniente de la corrupción pertenece, en realidad, a la Argentina, y han obtenido de un Juez del Estado de Nevada una orden para que las ciento veintitres sociedades que se atribuyen a Bóvedas Báez expliquen quiénes son sus dueños y exhiban sus contabilidades, y todo ello en un plazo perentorio de treinta días; el propio Juez calificó a doña Cristina, a don Néstor (q.e.p.d.) y a Báez como “trío siniestro”. Es decir, serán nada menos que los fondos “buitre” quienes -ante la inacción de la Justicia argentina, encarnada en el caso por el Juez Casanello- nos permitirán conocer la ruta del dinero robado aquí que, previo paso por varios paraísos fiscales, regresaron ya lavados y planchados.
Estamos hablando de montos hurtados -o distraídos en actividades ridículas- que, como es obvio por su magnitud, permitirían alimentar razonablemente a los miles de chicos argentinos que hoy pasan hambre o mueren en la primera infancia, y atender la salud y el déficit habitacional de miles de ciudadanos, construir hospitales, cloacas y escuelas, etc.
Para tener una idea acerca de la realidad social que nos dejará la “década ganada por tan pocos”, basta con revisar algunas cifras del indiscutido Observatorio Social de la Universidad Católica. El 25% (diez millones) de los argentinos no tiene empleo formal, vivienda digna, educación de calidad y salud suficiente; casi el 50% de los trabajadores tiene trabajo precario o indigente (por ejemplo, “cartoneo”); la desnutrición alcanza a tres millones de personas; el 37% de los jóvenes no consigue terminar el secundario, y el 20% es “ni-ni”, porque no trabajan ni estudian; el 10% de las viviendas no tiene agua corriente, y el 30% cloacas; el 90% de los trabajadores registrados gana menos de US$ 1300 al mes, y el 85% de los jubilados percibe US$ 200 mensuales.
Y si comprobamos que los carteles de la droga y los laboratorios creados para contrabandear efedrina, con la complicidad activa de funcionarios de alto rango del Gobierno, financiaron la campaña presidencial de Cristina Kirchner y están matando con el “paco” y la violencia a los mismos que la corrupción ha transformado en “ni-ni”, se completa claramente el cuadro de genocidio del que acuso a todos estos malparidos.
La Presidente, el jueves, olvidó que los mayores “buitres” de la Argentina son ella misma y todos los que la rodean, y que lo que está sucediendo en la economía es sólo fruto de su empecinamiento en encomendar su conducción a alguien tan inexperto y tan torpe como el Bambino Kiciloff. Así, evitando asumir cualquier responsabilidad, anunció que denunciará a la empresa gráfica Donnelley, que pidió su propia quiebra, de infringir la ley antiterrorista. Con ello, avanzó un poco más hacia la “chavización” de la sociedad, tendencia que se incrementa con el proyecto de ley de abastecimiento que enviará al Congreso en esta misma semana.
Más allá de los discursos, vuelvo a preguntarme: ¿quién le teme a Cristina Kirchner? Porque una cosa es intentar este nuevo giro para un régimen con fuerza política y militar, como era el del papagayo caribeño e intenta ser el de Maduro, y una muy distinta es querer modificar las bases fundamentales de la sociedad cuando el poder del que se disponía se ha deshilachado, se encienden focos de protesta y resistencia en todos los resquicios de la economía, y ninguna medida que el Gobierno adopta tiene efecto alguno.
A contramano de la sensación de pánico que invade tanto a los opositores como a las asociaciones empresariales, creo que todo cuanto formó parte del discurso presidencial del jueves sólo consigue suscitar un odio mayor hacia los Kirchner y sus funcionarios, un sentimiento que sólo podrá ser satisfecho cuando todos ellos deban desfilar ante los jueces de Comodoro Py, que necesitarán lavar su imagen pública después garantizar, durante tantos años, impunidad a la corrupción.
Para finalizar, un aviso parroquial. El martes 19 (a partir de las 14:30) y el miércoles 20, los miembros de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, constituiremos, con el concurso de distinguidas personalidades latinoamericanas, el Foro de Buenos Aires, que se llevará a cabo en el Hotel Meliá (Reconquista 945, Buenos Aires), con entrada libre y gratuita, previa confirmación a justiciayconcordia@justiciayconcordia.org o al teléfono (011) 5273 9978. El programa, y los nombres de los disertantes pueden verse en http://www.justiciayconcordia.org. Nos gustaría mucho que nos acompañara.

Bs.As., 17 Ago 14 (Día del fallecimiento del Padre de la Patria)

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
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“Esto va a durar dos o tres años;

después llegaré a la casa del Padre”

lanacion.com |
El Mundo
Martes 19 de agosto de 2014 | Publicado en edición impresa
El fin de otra gira papal | Francisco, íntimo

El Papa sorprendió al hablar sobre su vida privada y su futuro; “Trato de pensar en mis errores y pecados para no creérmela”

Por Elisabetta Piqué | LA NACION

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PAPA FRANCISCOEl Papa, de regreso ayer en Roma. Foto: LA NACION
ROMA.- “Interiormente trato de pensar en mis pecados y en mis errores para no creérmela, porque sé que esto va a durar dos o tres años y después llegaré a la casa del Padre.”

Durante los 60 minutos de conferencia de prensa durante el vuelo de regreso, también hubo preguntas más personales. Y el Papa, espontáneo como siempre, sorprendió a los periodistas sobre todo con esa frase, en la que dejó entrever que no augura un pontificado largo.

-Usted no descansa nunca y en junio tuvo que suspender unas actividades. ¿Hay que preocuparse por su ritmo de vida?

-Alguien me lo dijo. Me tomé ahora vacaciones en casa, como suelo hacer. Una vez leí un libro, Alégrate de ser neurótico. Yo también tengo algunas neurosis, hay que tratarlas bien, darles mate todos los días. La neurosis era que soy muy apegado al hábitat. La última vez que me tomé unas vacaciones fue en el 75 con los jesuitas. En julio y agosto duermo más, escucho música, rezo más y leo. Tuve que cancelar algunas cosas, como ese día cuando tenía que ir al Gemelli, pero no daba más de cansancio. Es cierto, tengo que ser más prudente.

-¿Cómo vive y maneja su inmensa popularidad?

-No sé, la vivo agradeciendo al Señor, que su pueblo sea feliz, deseando lo mejor. Interiormente trato de pensar en mis pecados y en mis errores para no creérmela. Porque sé que esto va a durar dos o tres años y después llegaré a la casa del Padre. Y no es sabio preguntarse esto, pero lo vivo con la presencia del Señor que usa al obispo, al pastor, para manifestar tantas cosas. Me viene en mente: no te equivoques, por qué tenés que equivocarte con este pueblo y estas cosas…

-¿Cómo vive dentro del Vaticano, más allá del trabajo?

-Trato de ser libre, hay citas de trabajo, pero después mi vida es la vida más normal que puedo hacer. Me gustaría poder salir, no se puede, no es por la gendarmería. Si uno sale, la gente se viene encima. Adentro de Santa Marta hago una vida normal de trabajo, reposo y charlas. Al principio me sentía prisionero y ahora no, han caído algunos muros. Por ejemplo, tomo el ascensor: decían que el Papa no puede tomar el ascensor solo, pero tú vas a tu lugar y el Papa puede tomarlo solo. Normalidad.

-¿Qué relación hay entre usted y Benedicto XVI? ¿Existe un intercambio de opiniones?

-Nos vemos. Antes de partir fui a verlo. Él me había enviado, dos semanas antes, un escrito interesante y me pedía opinión. Tenemos una relación normal. Y vuelvo a esta idea que a lo mejor no le gusta a algún teólogo. Yo no soy teólogo. Pero pienso que el papa emérito no es una excepción. Después de muchos siglos, es el primer emérito. Pensemos en lo que él dijo: “He envejecido, no tengo las fuerzas…”. Un gran gesto de nobleza, también de humildad y de valentía. Pero yo pienso: hace 70 años los obispos eméritos eran una excepción, no existían; hoy los obispos eméritos son una institución. Yo pienso que papa emérito es ya una institución. Porque nuestra vida se alarga y, a cierta edad, no se tiene la capacidad de gobernar bien. El cuerpo se cansa y la salud a lo mejor es buena, pero no se tiene la capacidad de sacar adelante todos los problemas, como tiene un gobierno como el de la Iglesia. Y creo que Benedicto hizo este gesto de papas eméritos. Repito, quizá algún teólogo me diga que esto no es justo. Pero es lo que pienso. Los siglos dirán si es así o no. Usted podrá decirme: “¿Y si usted no se siente capaz de seguir adelante en un momento dado?”. Pues haría lo mismo. Haría lo mismo: rezaré, haré lo mismo. Abrió una puerta que es institucional, no excepcional. Nuestra relación es de hermanos, de verdad. Yo ya he dicho que siento que es como tener el abuelo en casa por su sabiduría. Es un hombre de sabiduría, me hace bien escucharlo, y también me anima bastante. Ésta es la relación que mantengo con él.

SOBRE SAN LORENZO: “¿MILAGRO? NOOO”

A 10.000 metros de altura, en el vuelo que desde Seúl lo llevó de regreso a Roma tras la gira internacional, Francisco hizo referencia a la obtención de la Copa Libertadores de América por parte de San Lorenzo, su equipo del alma, la semana pasada. Cuando un periodista argentino le preguntó si el triunfo había sido un milagro, el Papa respondió: “¿Milagro? Noooo. Es una buena noticia después del segundo puesto [de la selección argentina] en Brasil”.

El Papa recordó el vínculo familiar que tiene desde chico con el club. “Para mí, San Lorenzo era el equipo de la familia. Mi papá jugaba en el equipo de básquet. De chicos también mamá iba con nosotros al Gasómetro. Me acuerdo del brillante equipo del 46”, dijo. Además, pareció no estar muy al tanto de la visita de dirigentes y jugadores al Vaticano, mañana, para mostrarle la copa. “¿Se sabe que el miércoles vienen? Que vengan, es una audiencia pública”, señaló..

AMENAZA a ARGENTINA: ESTABLECER UN REGIMEN POR EL QUE “EL HONOR, LA PROPIEDAD Y LA VIDA DE LOS ARGENTINOS QUEDEN A MERCED DE LA SUMA DEL PODER PUBLICO

ARTICULO 29 DE LA CONSTITUCION NACIONAL 1853 (Juan Bautista Alberdi)
Por: Enrique Duhau – Fecha: Domingo, Agosto 10, 2014 11:57 am

Asunto: – Congreso de Aapresid

Estimados,

Muy claras las ideas de Juan Martín Perkins. Nuestros enemigos no quieren la sustentabilidad, ni reducir la pobreza, ni mejorar la educación: Quieren establecer un régimen feudal como el que hay en Cuba y Venezuela, donde el Señor (sic) feudal Fidel es dueño da la vida, propiedad y libertad de sus siervos.

Para logarlo usan mecanismos que están muy estudiados y practicados, que consisten en cambiar el lenguaje para confundir, empobrecer y embrutecer al pueblo, y lograr enfrentarnos unos con otros para debilitarnos. Así nos enfrentaron al campo con la industria, la producción con el consumidor, comercio, incluyendo supermercados con el campo, trabajadores con empresarios, deudores con banqueros, maestros con padres y con alumnos, argentinos contra uruguayos, y ahora argentinos contra acreedores a quienes llaman buitres. Aprendamos de una vez, el único buitre es quien a través de impuestos nos quita el 90% del valor producido en el campo para alimentar los bolsillos de una oligarquía corrupta.

Por eso perdemos la batalla por la LIBERTAD cuando copiamos su lenguaje. Pero también lo hacemos cuando nos peleamos entre nosotros. Porque aquí hemos perdido todos. No hay ninguna razón objetiva para que los argentinos seamos más pobres que los canadienses o australianos, como lo fuimos hasta hace 70 años. La verdadera causa de nuestro fracaso es un sistema que alienta el despilfarro y la corrupción e impide el progreso, la producción, el desarrollo tecnológico y la educación en un clima de paz y libertad.

Los verdaderos enemigos son las ideas totalitarias, y quienes quieren tomar el poder absoluto imponiéndolas. Nuestros enemigos NO SON los industriales, los comerciantes, los supermercados, la Union Industrial, y mucho menos AAPRESID, AACREA y las cadenas.

Nuestro enemigo tampoco es la producción sustentable ni la defensa del medio ambiente. Nosotros debemos ser los primeros defensores del cuidado de la tierra y el ambiente. Los enemigos de la libertad son quienes quieren usar la sustentabilidad como excusa para imponer el control de los corruptos burócratas sobre la producción y el trabajo. Porque cuando para crear, innovar y producir debemos pedirle permiso al que no crea ni produce nada sino que trafica con favores estamos caminando por la senda de la perdición.

Muchas décadas de impuestos al campo para subsidiar a la industria han producido un campo e industria empobrecidos, arruinados. Una buena parte de la industria argentina no es más que armadurías terminales como la automotriz o la vergüenza de Tierra del Fuego, donde no hay contenido alguno de agregado de valor. Es incomprensible que una nación como la Argentina, que tiene tanto para ofrecerle al mundo de alta calidad con mucho valor agregado y creatividad local no esté bregando para llenar el mundo con productos argentinos. En su lugar ponemos nuestros esfuerzos en tratar de reservar nuestro cada vez más pequeño mercado interno para una industria que pretende armarlo todo, con altos costos, mala calidad y destrucción de valor (1. Ver más abajo listado de productos y servicios altamente competitivos de los argentinos, hacia donde deberíamos dirigir nuestros afanes). Aquí hemos perdidos todos, campo e industria, comercio y minería, empresarios y trabajadores, familias y educadores.

En el campo no hemos sabido defendernos. La lucha política, política en el buen sentido de la palabra no ha sido lo nuestro. Las lides políticas en democracia se ganan en el terreno de las ideas. Si logramos comunicar a la mayoría, al pueblo, que nuestra lucha por la Libertad y el progreso es justa y necesaria, que beneficiará a todos los argentinos y no solo a un sector, habremos dado el primer y más difícil paso para ganar. Es lo que logramos en la gesta del 2008.

Pero hemos avanzado en parte. Hoy la mayor parte de la comunidad reconoce que el campo argentino es muy avanzado en lo productivo y tecnológico. Que está compuesto por cientos de miles de argentinos muy emprendedores e innovativos, rápidos para desarrollar y adoptar nuevas tecnologías. Eso se lo debemos en gran medida a los movimientos CREA y AAPRESID, que sirvieron para difundir y comunicar estos adelantos a toda la sociedad.

En resumen, si confundimos al verdadero enemigo, y nos peleamos entre nosotros, estamos sirviendo el triunfo en bandeja a nuestros adversarios. Nuestros verdaderos enemigos son las ideas totalitarias del atraso y la esclavitud, y quienes quieren imponer este sistema.-

Un abrazo, Enrique Duhau

Art.29 CN-1853   – El Congreso no puede conceder al Ejecutivo Nacional, ni las Legislaturas Provinciales a los Gobernadores de Provincia facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones y supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la Patria.
Art.29. CN-1853/60   Congress can not grant to the National Executive, nor the Provincial Legislatures, to Provincial Governors, extraordinary powers or the sum of public power, neither prerogatives nor special privileges in order to put the life, honor or wealth of argentines to the mercy of government, neither any person whatsoever. Acts of this nature imply absolute nullity, are utterly useless, and condemn to those who formulate, consent or endorse it, the responsibility and punishment of infamous traitors to The Homeland.

Domingo 3 de agosto de 2014

Default: ante la crisis, malvinizar la deuda externa

Roberto Cachanoskypor Roberto Cachanosky (Economía para todos)

Dado el malhumor de la gente y la crisis que viene la alternativa es patear el tablero y malvinizar el tema de la deuda externa

Luego de ver y padecer el comportamiento del kirchnerismo durante algo más de 11 años, ya sabemos que la mentira es parte de su forma de gobernar además de tener como característica distintiva la confrontación permanente. La búsqueda de un enemigo que quiere destruir a la Argentina en general y al gobierno k en particular porque el gobierno k encontró la fórmula mágica de solucionar todos los problemas de la gente. Y cuando las cosas salen mal la culpa siempre de es algún enemigo interno o externo. El que esté a mano en el momento.

La semana pasada el gobierno tomó la decisión de ir al default, situación que negaron pero que es real. La cuestión es que todos los males que vengan de ahora en más serán culpa de Griesa, Pollak, los fondos buitres, la justicia americana, el gobierno de Estados Unidos y todos  los que opinen diferente al gobierno. Digamos que la jugada del gobierno es tan repetida que ya la conocemos de memoria.

Ahora bien, luego que el kirchnerismo despotricara contra la justicia de EE.UU. la pregunta que surge es: ¿y por qué eligieron esos estrados para solucionar los diferendos que pudieran surgir al punto que tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández de Kirchner firmaron dos canjes de deuda aceptando subordinar los diferendos en los tribunales de EE.UU.?

La respuesta a este interrogante es muy sencilla. Tanto la presidente como Néstor Kirchner aceptaron someterse a la justicia americana porque les resultaba más barato el canje de deuda. Es más, casi diría que era la única manera de poder hacer el canje. Para ponerlo de otra manera, como la justicia argentina tiene escaso prestigio y bajo el gobierno k está sospechada de someterse al Ejecutivo, nadie confía que vaya a ser imparcial al momento de tener que resolver un conflicto como puede ser el de cobrar un bono. Es más, aun siendo independiente del Ejecutivo, el gobierno k ha demostrado que tampoco acata los fallos en su contra. Ejemplo fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre jubilados.

¿Cuál es el costo de tener una justicia poco confiable y/o de tener un Poder Ejecutivo que no acata las sentencias de la justicia cuando son en su contra? Tener, en el caso financiero, una tasa de interés mayor. Tanto Néstor Kirchner y Cristina Fernández aceptaron someter los diferendos en la justicia norteamericana porque si no lo hacían tenían que pagar una tasa de interés altísima por el riesgo institucional que implicaba someterse a la justicia argentina con la gran duda que luego el gobierno argentino acatara los fallos de la justicia. Ya vemos que CFK no acata ni los fallos de la justicia argentina ni los de la justicia norteamericana cuando le son adversos. Es decir, como buen gobierno con tendencias autoritarias no se someten a la justicia. Se consideran por encima de ella. Creen que, porque tuvieron una circunstancial mayoría de votos, pueden utilizar el poder a su antojo. Que no necesitan someterse al orden jurídico porque ya ganaron las elecciones y ganar las elecciones implica el poder absoluto.

Bien, el autoritarismo tiene su costo para el país. Al no tener una justicia independiente el componente del riesgo institucional crece. Por eso siempre insisto en la importancia de la calidad institucional para poder crecer. Calidad institucional no implica tener solamente disciplina fiscal y monetaria, además significa tener un gobierno subordinado a la ley. Un gobierno que no utiliza el monopolio de la fuerza para violar el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de la gente. Para perseguir a quienes piensan diferente utilizando el aparato estatal. Como Argentina padece del mal del populismo desde hace décadas, y el populismo tiende a ser autoritario, nuestro riesgo institucional es alto y, por lo tanto, la tasa de interés es tan elevada que hace inviables las inversiones y el crecimiento. Pero en esencia quiero remarcar que hoy el gobierno k se queja del fallo de Griesa pero en su momento aceptaron someterse a esos tribunales porque si no aceptaban esa condición nadie les entraba en el canje porque nadie confía en la calidad institucional en el sentido expresado más arriba.

Finalmente, la pregunta que surge es: ¿por  qué CFK optó por lanzar al país al default, desconocer el fallo de la justicia a la cual voluntariamente se sometió y generar una situación de mayor aislamiento económico?

Podrá argumentarse incapacidad, capricho, soberbia, búsqueda de réditos políticos apelando a un falso nacionalismo u otros argumentos. Mi impresión es que, además de todos esos argumentos, el gobierno necesitaba acceder al mercado voluntario de deuda porque los dólares escasean. Los únicos dólares que ingresan al país son los de las exportaciones y éstas vienen cayendo sistemáticamente. Tal vez la esperanza de esta gente tan poco capacitada para administrar un país era que tomando el caso la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. estirara el tiempo del litigio con los holdouts. Eso hacía pensar que el conflictivo iba para largas y el gobierno podía colocar algo de deuda aunque sea a tasas altas. El problema se desató cuando la Corte Suprema de EE.UU. decidió no tomar el tema haciendo que el caso volviera al Griesa que ya tenía fallo emitido, confirmado por la Cámara. A partir de ese momento el gobierno argentino sabía que todo acceso al mercado voluntario de deuda iba a ser muy complicado. Con holdouts con sentencia en firme, había una cola de U$S 15.000 millones esperando para cobrar. De manera que nadie le iba a prestar con semejante riesgo.

Dadas la delicadísima situación fiscal y del sector externo y ante la recesión que tenemos por delante, la mejor opción era patear el tablero. ¿Por qué? Porque dado el malhumor social que ya tenemos y se intensificará con despidos, más caída del salario real, recesión, etc. ahora tienen al enemigo perfecto: el imperio norteamericano que es el imperio de mal, con los fondos buitres y el capitalismo salvaje que quiere destruir al exitoso modelo Nac&Pop. Malvinizar la pelea con los holdouts puede darle algo de aire político ante tanta malaria económica que tenemos por delante.

Pero cuidado, no vaya a ser cosa que la malaria económica termine pesando más que el falso nacionalismo y la estrategia elegida por los k, que siempre es la de inventar conspiraciones y enemigos, termine pesando más que el falso nacionalismo y el tiro les termine saliendo por la culata. Veremos.

Cristina eligió el peor camino

Domingo 03 de agosto de 2014 | Publicado en edición impresa

Joaquin Morales Sola

Joaquin Morales Sola

Por Joaquín Morales Solá | LA NACION

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El default de Cristina Kirchner (selectivo, parcial o como se lo quiera llamar) podría ser más grave que el de Rodríguez Saá. El error del ex presidente provisional fue haber vestido de fiesta una derrota casi inevitable. Otra cosa es un default disparado implícitamente sólo por la decisión personal de desobedecer una orden judicial. La decisión personal fue de Cristina Kirchner, que la tomó en Olivos en absoluta soledad.

Una tragedia económica podría suceder como consecuencia de la extrema fragilidad institucional del país, cuyo destino depende exclusivamente de la opinión o la voluntad de una sola persona. Ningún mecanismo del sistema político (ni los bloques parlamentarios ni los candidatos presidenciales, ni el propio gabinete) funcionó antes de que se produjera otro colapso de la Argentina.

“No sé si puedo decirle estas cosas a la Presidenta”, le respondió Carlos Zannini, hace ya algún tiempo, a un interlocutor que fue a prevenirlo de las consecuencias de desobedecer una sentencia judicial firme. Es cierto que casi todos los presidentes prefieren en algún momento el aislamiento. Eligen escuchar sólo lo que les conviene o los halaga. Son los presidentes también los responsables de sus entornos. El caso es especialmente serio cuando se trata de Cristina Kirchner, acostumbrada a un poder excesivamente personalista y a depositar su confianza en un solo funcionario por vez.

Son ella y Axel Kicillof, en resumen, los únicos que gobiernan el país en estos momentos sin la participación siquiera de otros ministros o funcionarios presidenciales.

Anteayer, cuando comenzaba el fin de semana, no se habían clausurado las conversaciones entre dos bancos norteamericanos (J.P. Morgan y Citigrup) y los fondos buitre para comprar la deuda. Esos bancos tienen en su cartera muchos bonos argentinos. El default podría afectar sus carteras, como afectará las tenencias de la Anses, que también tiene gran cantidad de bonos argentinos. No es un problema sólo de los bancos, como dice Kicillof, sino hasta de los jubilados argentinos.

Nadie discutía un cambio del lugar de pago. La jurisdicción judicial y el lugar de pago son casi inseparables, según el recurrente consejo de los abogados de bancos y fondos de inversión. Por eso, son impracticables las teorías que proponen cambiar el lugar de pago sin modificar la jurisdicción judicial. Y ningún acreedor aceptará, desde ya, cambiar la jurisdicción de Nueva York sólo porque hay una sentencia que beneficia a los acreedores. Con todo, el discurso del jueves de Cristina Kirchner había manchado de escepticismo aquellas conversaciones de los bancos. La Presidenta pareció entrar en default hasta el final de su mandato. ¿Será así?

Cristina Kirchner encontró en el juez Thomas Griesa al enemigo que estaba necesitando para una guerra en serio. Bueno para ella, pésimo para el país. En verdad, Griesa esperó durante seis años que la Argentina arreglara sus deudas y aceptó en el camino muchos pedidos del gobierno de Cristina Kirchner. Declaró inembargables, por ejemplo, los fondos de la Anses, aun después de la estatización de las AFJP, e interpretó que no se podían embargar las reservas del Banco Central luego de que se cambiara la ley orgánica de la entidad para convertirla en una agencia del poder político.

El Gobierno llegó a la sentencia de Griesa empujado, en verdad, por sus propios errores. Ya en el prospecto del canje de 2005 se aclaraba que el gobierno de Néstor Kirchner usaría tantos recursos para pagar los intereses de la deuda como para comprar los bonos que no habían entrado al canje. Nunca lo hicieron. El Gobierno repite que los fondos buitre compraron los bonos “a precio vil”. ¿Por qué, entonces, no los compró el Estado argentino a ese mismo precio? ¿En qué batallas culturales o épicas andaba distraído, mientras los buitres compraban a bajo precio los bonos que luego llevarían a juicio?

En 2008, el país pudo comprar toda la deuda en default por menos de 5000 millones de dólares. Es la deuda que el Gobierno dice ahora que podría costar entre 15.000 y 20.000 millones de dólares. En septiembre de 2008 se produjo la caída del banco Lehman Brothers y, dos meses después, Cristina Kirchner estatizó todo el dinero de las AFJP. Los bonos argentinos defaulteados no valían nada y el Estado tenía los recursos suficientes.

Aun antes, la administración kirchnerista prefirió pagarle el total de la deuda al Fondo Monetario Internacional que no estaba en default. La tasa de interés del Fondo era de sólo el 4% anual. La ideología y la necesidad política de huir de los controles del FMI relegó lo que estaba primero: el Club de París, cuya deuda estaba en default y es exclusivamente con Estados, y con los bonistas que no habían entrado al primer canje. Un gusto político que terminó costando con el tiempo el juicio perdido en el despacho de Griesa.

Cristina y Kicillof se enfurecieron contra Griesa porque éste no les concedió el stay, una suspensión de la sentencia que habría permitido el pago de los intereses a los bonistas que aceptaron los canjes. ¿Qué caminos les abrieron ellos a Griesa para que el juez pudiera dictar la suspensión? Ninguno. El Banco Central pudo, con recursos propios y sin pedirle nada a nadie, colocar una caución en el juzgado de Griesa, como garantía de buena fe, y abrir una negociación hasta el año próximo. No lo hizo. O hicieron algo peor: tanto la Presidenta como su ministro vapulearon a Griesa y, encima, anunciaron públicamente que no pagarían lo que ordena su sentencia. Arrinconaron a Griesa en la única decisión que judicialmente podía tomar: negar la suspensión de la sentencia.

La sentencia de fondo de Griesa provocó muchas críticas en el mundo. ¿Cómo es posible que casi el 93 por ciento de los acreedores que aceptó los canjes resulte seriamente afectado por el 7 por ciento restante? El debate está abierto hacia el futuro. El propio Fondo Monetario está trabajando en una nueva regulación para la reestructuración de las deudas soberanas. El problema de Cristina es que ese futuro no la comprende. La sentencia de Griesa ya es firme y fue confirmada por dos instancias superiores, que incluyó a la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos. Los fondos especulativos son antipáticos desde que Gordon Brown los llamó “buitres”. Pero tienen en su poder aquella sentencia definitiva que los beneficia.

Griesa evitó el viernes ordenar la ejecución de la sentencia, autorizó el pago de bonos en Europa y llamó a seguir negociando. Son las puertas de salida que el juez suele dejar abiertas, aunque estaba visiblemente molesto por el maltrato de los gobernantes argentinos. Después de todo, ¿no interviene él porque esos mismos gobernantes eligieron la jurisdicción judicial de Nueva York? Hay algo de hipocresía cuando los cristinistas echan leña en el fuego del nacionalismo. Fue este gobierno, entre otros, el que prefirió la justicia de Nueva York para dirimir cualquier pleito con sus acreedores. Era la manera de seducir a los acreedores.

En el medio, la Presidenta desautorizó una gestión que autorizó la propia Presidenta. Fue la propuesta acordada por el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, y los bancos nacionales agrupados en Adeba. Cristina tiene una cuestión personal con el presidente de Adeba, Jorge Brito, a quien acusa de apoyar y financiar a su peor enemigo, Sergio Massa. Fábrega se tomó este fin de semana, según fuentes confiables, para decidir sobre su renuncia. Fue dura y públicamente desautorizado por la Presidenta. Voceros de Fábrega y de los bancos aseguraron que la propuesta que hicieron nunca comprometió los depósitos de los ahorristas. “Fábrega tiene demasiado experiencia en el sistema bancario como para hacer eso”, dijeron.

Cristina Kirchner se convirtió en el segundo presidente peronista que declara, tácita o explícitamente, un default de la deuda pública. Fue también el peronismo de Carlos Menem el que endeudó al país de una manera insoportable. La dictadura militar cuadruplicó la deuda pública (de 10.000 millones de dólares en 1976 a 41.000 millones en 1983). Menem la aumentó en un 100 por ciento. Recibió una deuda de 64.000 millones de dólares en 1989 y la entregó por un valor de 123.000 millones diez años después, luego de vender todos los activos del Estado. La Alianza recibió un gobierno que sólo tenía recursos por 60 días para financiar el Estado. A fines de 1999, el Gobierno necesitaba créditos a un ritmo de vértigo: 2000 millones de dólares mensuales para pagar los intereses de la deuda y financiar el déficit estatal. Todos los países se financian con deuda, pero ninguno vive sobreendeudado sin pasar por una crisis. La peor decisión es endeudarse sólo para pagar gastos corrientes o para financiar el sobreendeudamiento.

El populismo es siempre una receta cara, porque sólo el dinero fácil explica la razón populista. El populismo sin chequera no existe. Pero siempre tiene una alternativa ante la adversidad: culpar a los otros (y sobre todo a los extranjeros) de los errores que comete el propio populismo.

La pelea con los holdouts

Domingo 03 de agosto de 2014 | Publicado en edición impresa
Columnista invitado  Por Roberto Cachanosky | LA NACION   Ver perfil

 

Cada uno tendrá sus propios supuestos acerca de las causas que llevaron al Gobierno a optar por forzar la caída en default. Por más que el Gobierno se niegue a reconocer que cayó en default, la realidad es que estamos en default. No sorprende el juego de palabras que hace el Gobierno. Los razonamientos de los funcionarios K normalmente son sorprendentes. Por ejemplo, Kicillof dijo sorprendido: “Los fondos buitre no aceptaron cobrar lo mismo que cobraron los que entraron en el canje”. Elemental, Watson, por eso no entraron al canje y optaron por ir a un juicio. Apostaron a ganarlo y cobrar más. Y lo curioso es que la apuesta les salió bien, ganaron el juicio y ahora estamos en un problema de default que, inevitablemente, tendrá sus consecuencias.

En rigor, no es que si la Argentina no caía en default la economía iba a navegar a toda vela. Claramente, todos los indicadores están mostrando un constante deterioro. Caída en el nivel de actividad, la inflación que se acelera, más déficit fiscal, menor nivel de ocupación, continuas bajas de las exportaciones y ausencia de inversiones son algunos datos. Con el default se acelera y profundiza la crisis en la cual ya estamos inmersos.

Por el lado de las exportaciones, llevamos ocho meses consecutivos de caídas interanuales, además de la que ya se verificó en 2013. Una mezcla de caída del tipo de cambio real con medidas que entorpecen la producción y la competitividad impulsan esta caída de las ventas al exterior. Con el default muy probablemente haya más escasez de prefinanciación de exportaciones y, en consecuencia, menos actividad, menos puestos de trabajo y salarios.

En lo que hace a las inversiones, si hasta ahora brillaban por su ausencia, es de imaginar que más ausentes estarán con el nuevo default.

Finalmente, viene el consumo que por menos ocupación, caída de los salarios reales, alto endeudamiento de la gente con cuotas en las tarjetas de crédito en el medio de caída del salario real y expectativas de temor a perder el trabajo seguramente tenderá a la baja. De manera que el escenario para el segundo semestre es de una notable recesión con más inflación.

¿Por qué con más inflación? Porque por un lado, ante la incertidumbre y la inflación se acelera la huida del dinero. Cae la demanda de moneda, lo que significa que la gente no quiere retener pesos en su bolsillo e inmediatamente se los quita de encima para comprar bienes que le sirvan como refugio de valor, para consumir antes de que con un billete de $ 100 pueda comprar menos cantidad de bienes.

Pero, por otro lado, ya tenemos una situación fiscal complicada y el Gobierno la complicará más. Hasta el mes de mayo, última información disponible al momento de redactar esta nota, el déficit fiscal, sin contabilidad creativa, seguía aumentando. En mayo fue de $ 6219 millones versus los $ 1127 millones de déficit de mayo del año pasado. En los primeros cinco meses del año el déficit fiscal llegó a los $ 48.600 millones versus los $ 19.840 millones de rojo fiscal del mismo período del año anterior. Mientras los ingresos corrientes crecen al 35% anual el gasto sube al 45%.

Ahora bien, el promedio de los primeros cinco meses del año muestra que los ingresos tributarios subieron al 38,6%, los aportes y contribuciones al sistema previsional, al 21%, y otros recursos, donde está la contabilidad creativa, subieron al 123% anual. Puesto en otras palabras, el sector público nacional viene recibiendo cada vez más ayuda del BCRA por emisión monetaria o recibiendo fondos de la Anses. En otros términos, cada vez se financia más con el impuesto inflacionario y consumiendo el stock de ahorros que teníamos en las antiguas AFJP.

Dado que Kicillof parece que todavía no entendió que Keynes propuso aumentar el gasto público y financiarlo con emisión monetaria para períodos de deflación y cuando el gasto público representaba el 15% del PBI (hoy el gasto público se aproxima al 50% del PBI y la inflación está cerca del 40% anual), lo que podemos esperar es que sigan creyendo que subiendo el gasto público para estimular el consumo va a aplacarse la recesión hasta que por alguna cuestión milagrosa la actividad económica mejore.

Las opciones que tenía el Gobierno para seguir con esta fiesta populista eran: a) aumentar impuestos, b) tomar crédito interno o externo, c) emitir moneda y d) consumir más stock de capital.

Por la caída de la actividad la recaudación subirá por debajo de la inflación. Si toma más crédito interno profundiza la recesión. Si emite más moneda, que seguramente es lo que hará, dispara la inflación. Más stock de capital para consumir no le queda (me refiero a la falta de mantenimiento de la infraestructura del país). Finalmente la puerta que le quedaba era acceder al crédito internacional. El problema es que con este default, si antes teníamos la puerta cerrada, ahora el Gobierno acaba de ponerle llave y candado.

Sin duda, el kirchnerismo hizo lo imposible por llevarnos a esta nueva crisis económica. Se esforzaron y lo lograron.

 

Domingo 03 de agosto de 2014 | Publicado en edición impresa
Por Joaquín Morales Solá | LA NACION

El escenario

Cristina eligió el peor camino

Domingo 03 de agosto de 2014 | Publicado en edición impresa

Por Joaquín Morales Solá | LA NACION Ver perfil

ERRAR ES HUMANO---

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El default de Cristina Kirchner (selectivo, parcial o como se lo quiera llamar) podría ser más grave que el de Rodríguez Saá. El error del ex presidente provisional fue haber vestido de fiesta una derrota casi inevitable. Otra cosa es un default disparado implícitamente sólo por la decisión personal de desobedecer una orden judicial. La decisión personal fue de Cristina Kirchner, que la tomó en Olivos en absoluta soledad.

Una tragedia económica podría suceder como consecuencia de la extrema fragilidad institucional del país, cuyo destino depende exclusivamente de la opinión o la voluntad de una sola persona. Ningún mecanismo del sistema político (ni los bloques parlamentarios ni los candidatos presidenciales, ni el propio gabinete) funcionó antes de que se produjera otro colapso de la Argentina.

“No sé si puedo decirle estas cosas a la Presidenta”, le respondió Carlos Zannini, hace ya algún tiempo, a un interlocutor que fue a prevenirlo de las consecuencias de desobedecer una sentencia judicial firme. Es cierto que casi todos los presidentes prefieren en algún momento el aislamiento. Eligen escuchar sólo lo que les conviene o los halaga. Son los presidentes también los responsables de sus entornos. El caso es especialmente serio cuando se trata de Cristina Kirchner, acostumbrada a un poder excesivamente personalista y a depositar su confianza en un solo funcionario por vez.

Son ella y Axel Kicillof, en resumen, los únicos que gobiernan el país en estos momentos sin la participación siquiera de otros ministros o funcionarios presidenciales.

Anteayer, cuando comenzaba el fin de semana, no se habían clausurado las conversaciones entre dos bancos norteamericanos (J.P. Morgan y Citigrup) y los fondos buitre para comprar la deuda. Esos bancos tienen en su cartera muchos bonos argentinos. El default podría afectar sus carteras, como afectará las tenencias de la Anses, que también tiene gran cantidad de bonos argentinos. No es un problema sólo de los bancos, como dice Kicillof, sino hasta de los jubilados argentinos.

Nadie discutía un cambio del lugar de pago. La jurisdicción judicial y el lugar de pago son casi inseparables, según el recurrente consejo de los abogados de bancos y fondos de inversión. Por eso, son impracticables las teorías que proponen cambiar el lugar de pago sin modificar la jurisdicción judicial. Y ningún acreedor aceptará, desde ya, cambiar la jurisdicción de Nueva York sólo porque hay una sentencia que beneficia a los acreedores. Con todo, el discurso del jueves de Cristina Kirchner había manchado de escepticismo aquellas conversaciones de los bancos. La Presidenta pareció entrar en default hasta el final de su mandato. ¿Será así?

Cristina Kirchner encontró en el juez Thomas Griesa al enemigo que estaba necesitando para una guerra en serio. Bueno para ella, pésimo para el país. En verdad, Griesa esperó durante seis años que la Argentina arreglara sus deudas y aceptó en el camino muchos pedidos del gobierno de Cristina Kirchner. Declaró inembargables, por ejemplo, los fondos de la Anses, aun después de la estatización de las AFJP, e interpretó que no se podían embargar las reservas del Banco Central luego de que se cambiara la ley orgánica de la entidad para convertirla en una agencia del poder político.

El Gobierno llegó a la sentencia de Griesa empujado, en verdad, por sus propios errores. Ya en el prospecto del canje de 2005 se aclaraba que el gobierno de Néstor Kirchner usaría tantos recursos para pagar los intereses de la deuda como para comprar los bonos que no habían entrado al canje. Nunca lo hicieron. El Gobierno repite que los fondos buitre compraron los bonos “a precio vil”. ¿Por qué, entonces, no los compró el Estado argentino a ese mismo precio? ¿En qué batallas culturales o épicas andaba distraído, mientras los buitres compraban a bajo precio los bonos que luego llevarían a juicio?

En 2008, el país pudo comprar toda la deuda en default por menos de 5000 millones de dólares. Es la deuda que el Gobierno dice ahora que podría costar entre 15.000 y 20.000 millones de dólares. En septiembre de 2008 se produjo la caída del banco Lehman Brothers y, dos meses después, Cristina Kirchner estatizó todo el dinero de las AFJP. Los bonos argentinos defaulteados no valían nada y el Estado tenía los recursos suficientes.

Aun antes, la administración kirchnerista prefirió pagarle el total de la deuda al Fondo Monetario Internacional que no estaba en default. La tasa de interés del Fondo era de sólo el 4% anual. La ideología y la necesidad política de huir de los controles del FMI relegó lo que estaba primero: el Club de París, cuya deuda estaba en default y es exclusivamente con Estados, y con los bonistas que no habían entrado al primer canje. Un gusto político que terminó costando con el tiempo el juicio perdido en el despacho de Griesa.

Cristina y Kicillof se enfurecieron contra Griesa porque éste no les concedió el stay, una suspensión de la sentencia que habría permitido el pago de los intereses a los bonistas que aceptaron los canjes. ¿Qué caminos les abrieron ellos a Griesa para que el juez pudiera dictar la suspensión? Ninguno. El Banco Central pudo, con recursos propios y sin pedirle nada a nadie, colocar una caución en el juzgado de Griesa, como garantía de buena fe, y abrir una negociación hasta el año próximo. No lo hizo. O hicieron algo peor: tanto la Presidenta como su ministro vapulearon a Griesa y, encima, anunciaron públicamente que no pagarían lo que ordena su sentencia. Arrinconaron a Griesa en la única decisión que judicialmente podía tomar: negar la suspensión de la sentencia.

La sentencia de fondo de Griesa provocó muchas críticas en el mundo. ¿Cómo es posible que casi el 93 por ciento de los acreedores que aceptó los canjes resulte seriamente afectado por el 7 por ciento restante? El debate está abierto hacia el futuro. El propio Fondo Monetario está trabajando en una nueva regulación para la reestructuración de las deudas soberanas. El problema de Cristina es que ese futuro no la comprende. La sentencia de Griesa ya es firme y fue confirmada por dos instancias superiores, que incluyó a la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos. Los fondos especulativos son antipáticos desde que Gordon Brown los llamó “buitres”. Pero tienen en su poder aquella sentencia definitiva que los beneficia.

Griesa evitó el viernes ordenar la ejecución de la sentencia, autorizó el pago de bonos en Europa y llamó a seguir negociando. Son las puertas de salida que el juez suele dejar abiertas, aunque estaba visiblemente molesto por el maltrato de los gobernantes argentinos. Después de todo, ¿no interviene él porque esos mismos gobernantes eligieron la jurisdicción judicial de Nueva York? Hay algo de hipocresía cuando los cristinistas echan leña en el fuego del nacionalismo. Fue este gobierno, entre otros, el que prefirió la justicia de Nueva York para dirimir cualquier pleito con sus acreedores. Era la manera de seducir a los acreedores.

En el medio, la Presidenta desautorizó una gestión que autorizó la propia Presidenta. Fue la propuesta acordada por el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, y los bancos nacionales agrupados en Adeba. Cristina tiene una cuestión personal con el presidente de Adeba, Jorge Brito, a quien acusa de apoyar y financiar a su peor enemigo, Sergio Massa. Fábrega se tomó este fin de semana, según fuentes confiables, para decidir sobre su renuncia. Fue dura y públicamente desautorizado por la Presidenta. Voceros de Fábrega y de los bancos aseguraron que la propuesta que hicieron nunca comprometió los depósitos de los ahorristas. “Fábrega tiene demasiado experiencia en el sistema bancario como para hacer eso”, dijeron.

Cristina Kirchner se convirtió en el segundo presidente peronista que declara, tácita o explícitamente, un default de la deuda pública. Fue también el peronismo de Carlos Menem el que endeudó al país de una manera insoportable. La dictadura militar cuadruplicó la deuda pública (de 10.000 millones de dólares en 1976 a 41.000 millones en 1983). Menem la aumentó en un 100 por ciento. Recibió una deuda de 64.000 millones de dólares en 1989 y la entregó por un valor de 123.000 millones diez años después, luego de vender todos los activos del Estado. La Alianza recibió un gobierno que sólo tenía recursos por 60 días para financiar el Estado. A fines de 1999, el Gobierno necesitaba créditos a un ritmo de vértigo: 2000 millones de dólares mensuales para pagar los intereses de la deuda y financiar el déficit estatal. Todos los países se financian con deuda, pero ninguno vive sobreendeudado sin pasar por una crisis. La peor decisión es endeudarse sólo para pagar gastos corrientes o para financiar el sobreendeudamiento.

El populismo es siempre una receta cara, porque sólo el dinero fácil explica la razón populista. El populismo sin chequera no existe. Pero siempre tiene una alternativa ante la adversidad: culpar a los otros (y sobre todo a los extranjeros) de los errores que comete el propio populismo.