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“AL ENEMIGO NI JUSTICIA”

Señor Director:

Por enésimo enjuiciamiento al capitán de fragata (ex) Alfredo Astiz, declaro que “Nunca voy a pedir perdón por defender a miPatria“, en un descargo de más de una hora, consideró “aberrante” que en “ilegítimo juicio estén sentados en el banquillo suboficiales que fueron destinados a la Escuela de la Armada sin ser marinos, y ahora, “40 años después de los supuestos hechos“, deban dar explicaciones por haber estado ahí, y sostuvo que “una orangutana tuvo más derechos que los uniformados que prestaron servicio en los años ’70 a los que se alojó en celdas no aptas para animales“, remarcando que “Quieren hacer creer que tenemos todos los derechos legales, sin poseer ninguno pero siempre simulando que los tenemos“, y que “Este ilegítimo tribunal me podrá dictar una falsa condena a prisión perpetua, que virtualmente puede ser a muerte. Pero lo que no va a poder hacer es que crea que esto es serio” (sic). Los jueces federales que estarían siguiendo la guerra revolucionaria de la década del ’70 por otros medios no pueden ignorar que la Argentina, y todas las naciones latinoamericanas fueran atacadas, como patio trasero de Estado Unidos, por la Unión Soviética, a través de su peón de bregas, Fidel Castro, quien adoctrinó y preparó tácticamente a las formaciones insurgentes -Montoneros, ERP, FAP, FAR- que asolaron la Argentina cometiendo entre 1969 y 1979 21.655 atentados terroristas y asesinando a 1.160 víctimas inocentes a traición, y cuyas consecuencias seguimos pagando, pues los miembros de las fuerzas legales -Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales- que arriesgaron sus vidas para librarnos de ser una nueva Cuba, Nicaragua o Venezuela, padecen prisión perpetua y persecución judicial unos 2.400 “presos políticos” (pasaron 47 años), por sedicentes delitos de lesa humanidad, mediante procesos y juicios amañados e inconstitucionales, pues el Estatuto de Roma, que estableció la figura de lesa humanidad, estipula su aplicación a posteriori y no a priori de su ratificación, como la Convención sobre Imprescriptibilidad de Delitos de Lesa Humanidad fue ratificada por el Congreso, mediante la ley 24.583 del 1-11-1995, y, por ende, no aplicable a los hechos de la década del ’70; y, asimismo, se viola la irretroactividad de la ley penal.

Sigue la persecución judicial contra los miembros de las fuerzas legales en la actualidad -reitero- y ancianos mayores de 90 años siguen padeciendo prisiones perpetuas, vegetando y muriéndose de inanición y sin atención médica en las mazmorras de Marcos Paz, Ezeiza y presidios del Interior, ante la indiferencia de los jueces federales que violan el artículo 18 de la Constitución Nacional, por estar prohibido “para siempre la pena de muerte por causas políticas“, mientras peligrosos delincuentes, asesinos, pervertidos y violadores les conceden prisión domiciliaria al cumplir los 70 años de edad. Persiste la violación de la “igualdad ante la ley” y de la “cosa juzgada“, pues quienes atentaron contra gobiernos constitucionales, los Firmenich, Bonasso, Vaca Narvaja, Perdía, Verbitsky…, gozan de canonjías, habiendo sido amnistiados, indultados e indemnizados por gobiernos peronistas con fondos públicos, cuyos crímenes quedaron impunes; mientras los integrantes de las fuerzas legales, que también fueron indultados por el gobierno de Carlos Menem, mediante la “anulación” (que no existe en el Estado de Derecho) de las leyes de Punto Final Obediencia Debida, en el año 2003, que habían sido derogadas por el Congreso el 24-3-1998, fueron juzgados por segunda vez por la misma causa y condenados a prisión perpetua, conculcando palmariamente la legalidad y el principio de “cosa juzgada“.

Han muerto en presidio unos 440 “presos políticos“, a quienes los paladines de los derechos humanos les negaron esos derechos, como también a los derechohabientes de las víctimas del terrorismo mencionadas más arriba, todo lo cual es intolerable e impropio de un país civilizado (¿lo somos?) que se llenan la boca con la democracia y principios republicanos, que echaron en los cestos de residuos hace rato; y la Argentina no recobrará las paz, mientras se mantenga esa rémora de los “presos políticos” que les negaron la más elemental justicia- el líder de esa pérfida ideología, Juan Domingo Perón, dijo “al enemigo ni justicia“-, que parece ser el móvil de la justicia federal, y máxime teniendo en cuenta que el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, dijo que los juicios contra los miembros de la fuerzas legales, que lucharon por Dios y la Patria, era “una política de Estado“.

Con cordiales saludos,

Alfredo Nobre Leite / DNI 18.221.024

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